Misión

Nuestra escuela, fiel al espíritu franciscano y heredera de más de cien años de historia en nuestro municipio, tiene como objetivo principal acompañar a nuestros alumnos para que desarrollen su proyecto de vida, educando corazón e inteligencia, contribuyendo así a una sociedad más solidaria, más transparente, más fraterna y más sostenible.

Nuestra razón de ser como escuela es educar a cada persona como un agente de cambio y transformación de la sociedad, de una manera integral y armónica. Es por eso que ofrecemos una educación integral que permita a los estudiantes desarrollar todas sus capacidades, y una educación humana que les garantice integrarse a la sociedad como persona.

Como escuela cristiana y concertada, estamos al servicio de  todos y tenemos el compromiso de integrar y respetar a las diferentes culturas y tradiciones, fomentando la convivencia entre todos los miembros de la comunidad educativa.

Para educar a nuestros alumnos integralmente debemos trabajar conjuntamente con las familias, dialogando, colaborando y siendo cómplices de la educación de sus hijos e hijas.

También nos esforzamos por ser una escuela se inserta en la realidad, la cultura, los deportes, las costumbres y las tradiciones de nuestro municipio.

Visión

Trabajamos para que nuestra escuela sea una comunidad de aprendizaje abierta, viva y participativa; referente en creatividad e innovación, en la que nuestros alumnos sean reconocidos por su nivel competencial, su gestión emocional, su educación en valores, y comprometidos con una sociedad plural y globalizada.

Somos una escuela que apuesta claramente por la educación en  valores y que permite al alumno desarrollar al máximo todas sus inteligencias, dónde los niños y niñas son los protagonistas de la acción educativa porque reconocemos el carácter único y la historia singular de cada alumno.

Como escuela franciscana, fomentamos la relación entre todos los miembros de la comunidad educativa en la familiaridad, la confianza, el diálogo y la sencillez con el fin de evitar cualquier tipo de discriminación.

Valores

Los valores no se educan, "se enseñan” se muestran, se respiran en el día a día de la escuela y, por tanto, deben ser compartidos por todos los miembros de la comunidad educativa.

Estos valores compartidos deben ser sociales y cívicos para formar ciudadanos íntegros, con sentido crítico, respetuosos, solidarios, creativos, participativos, autónomos, comprometidos, .... sin olvidar que, como escuela franciscana, debemos transmitir humildad, fraternidad, paciencia, esfuerzo y constancia  para superar las dificultades;  empatía con la diversidad y alegría y gratitud para disfrutar de las cosas buenas que la vida nos ofrece.

En resumen, educamos a nuestros alumnos para la convivencia y la paz; para la justicia y la solidaridad; en libertad y para la libertad. Sólo así podemos construir un mundo más justo, más humano, más pacífico, más solidario y más sostenible.